martes, 23 de junio de 2009

Todo va sobre ruedas (cuadradas)

Esta mañana he cogido el metro para ir a trabajar (no, no pienso hacer un monólogo, que no cunda el pánico) y cuando iba a subir al vagón las puertas no se han abierto. He esperado al siguiente, pero al subir me he dado cuenta de que no habían asientos, ni ventanas, ni maquinista. Tras apearme he tenido que ir caminando hasta otra estación, ya que por el hecho de haberme subido una vez tenía que esperar al menos diez minutos hasta tener derecho a coger otro metro. Un vez allí, a pesar de que el vagón estaba visiblemente parado en el andén, un mensaje en las pantallas anunciaba "Lo sentimos, pero en estos momentos no hay ningún metro disponible". Así que he decidido coger el Bus. He conseguido subirme a uno, pero mi alegría ha sido breve: a los 20 metros hemos tenido que parar porque las ruedas estaban pinchadas. De hecho, mejor así: los frenos tampoco funcionaban. He podido coger otro autobús, pero al meter el bonobus se ha quedado dentro de la máquina, y como entonces no tenía billete con el que viajar he tenido que bajarme. He tenido que llamar a un servicio de atención al cliente que me ha tenido en espera veinte minutos, tras lo cual me han devuelto el bonobus. Como llegaba tarde, al final he decidido ir andando.

Puede parecer que este cúmulo de situaciones surrealistas son imaginaciones surgidas de mi cerebro reblandecido por las bochornosas temperaturas, pero no tanto. Basta con reemplazar "metro" o "autobús" por "Bicing". Lo que en teoría es un plácido trayecto en bicicleta de unos quince minutos, se convierte cada día en delirante odisea. Paradas con seis o siete bicis en las que sin embargo aparece el mensaje de "En estos momentos no hay bicicletas disponibles", pasar la tarjeta y que luego sea imposible desenganchar la bicicleta del soporte, lo que te obliga a llamar para que no conste como que no has devuelto la bici (cuando en realidad ni siquiera has llegado a cogerla), que las opciones al coger una bici puedan ser
a) Está pinchada
b) No tiene frenos
c) Tiene las marchas bloqueadas en la posición más dura
d) Tiene las ruedas bloqueadas
e) No tiene sillín
f) Tiene sillín, pero no se aguanta
g) No hay cadena
h) Hay cadena, pero no encaja bien por lo que pedalear es imposible
i) Todo lo anteriormente mencionado...
se contempla como un "inconveniente" habitual y cotidiano al que parece que los usuarios simplemente debemos resignarnos. Imagino que si el metro o el autobús funcionasen con el mismo nivel de eficacia que el Bicing lo más probable es que asociaciones de consumidores, usuarios, ciudadanos indignados y los grupos de la oposición pondrían el grito en el cielo y exigirían responsabilidades. Debe ser que esto de las bicis se sigue viendo como una cosa de niños, hippys, gente rara antisistema o pobretones que no tienen dinero para comprarse un coche.
No quiero ni imaginarme cuánto dinero piensa gastarse el Ajuntament en los actos para celebrar el paso del Tour por Barcelona (pegatinas en las "bicings", cartulinas amarillas para hacer 13 quilómetros de "ola amarilla", carteles por toda BCN...), seguro que sería suficiente para dejar las bicicletas en mejor estado del que están actualmente, pero lo que no acabo de entender es que pretendan batir el record Guinness de mayor número de bicicletas estáticas (500) en el passeig Lluís Companys. ¿Bicicletas estáticas han dicho?¿Es una broma?
No se me ocurre mejor definición para describir el Bicing.

Después de aprobar el presupuesto de 315.000 euros anuales que cuesta su "pseudoblog", nuestro heroico alcalde decidió subirse a un extraño artefacto llamado "bicicleta". Tras media hora de desconcierto, al final tuvieron que decirle que funcionaba pedaleando. "Qué cosas más curiosas se inventan, ¿y cómo dice que se llama?¿Bi qué?", parece que declaró el sr. Hereu.

2 comentarios:

emmain dijo...

Lo que pasa es qeu los buses están llenos de "tarjeteros rosas" a los que la ínclita fichita les crea una fantasia de libertad que las autoridades les niega atendiendo como deberían a sus necesidades. La premisa es que si usas el transporte público eres un pringado y que comot al no tienes ni voz, ni voto. La voz la acallan los decibelios de los conciertos y el voto es eso tan absurdo que permite los desmanes de l'Ajuntament desde hace tres décadas. ¿Cuantos de los inspectores del Ayuntamiento investigados son culpables de corrupción? ¿Cuantos de los existentes han sido investigados?. ¿ Cuantas manzanas sanas quedan en el cesto de la podredumbre?. O Audi o no gaudi.

Anónimo dijo...

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